Abantum autentica a tus personas una sola vez y emite un token que el resto de tus aplicaciones valida — con análisis de comportamiento adaptativo y firma post-cuántica de fábrica, no como una hoja de ruta a futuro.
Contraseñas reutilizadas, MFA que se puede eludir, y un reloj que ya corre: el día en que la criptografía de clave pública actual deje de proteger nada tiene nombre — Q-Day — y no se sabe con precisión cuándo llega.
El robo o reutilización de contraseñas sigue siendo la vía de entrada más explotada en incidentes reales — y la más barata de evitar con el diseño correcto.
Cada aplicación con su propio login es cada aplicación con su propia superficie de ataque — y su propio punto en el que dar de baja a alguien se puede olvidar.
El tráfico cifrado hoy con criptografía clásica puede guardarse para descifrarse el día que exista un ordenador cuántico suficiente. Migrar tarde no es una opción para datos de largo plazo.
Modelo de referencia: el mismo que ya conoces de Okta o Zoho Directory — un login, una consola de identidad por organización, SSO al resto de tus apps — más dos diferenciadores que hoy casi nadie ofrece de serie.
OPAQUE (el servidor nunca ve tu contraseña, ni en tránsito ni en reposo) + MFA + passkeys, o federación OIDC/SAML contra tu propio IdP.
Un motor propio puntúa la estructura temporal de cada intento de login para distinguir a una persona de un script — sin bloquear nada hasta que el umbral esté calibrado con tráfico real.
Firma cripto-ágil: ES256 hoy, ML-DSA (FIPS 204) ya disponible, e híbrido en camino — sin romper el contrato de token de ninguna aplicación que ya te valide.
Contraseña OPAQUE, passkey, o el IdP que tu organización ya use — Abantum decide la vía por dominio de correo.
OIDC/JWT con DPoP, cripto-ágil: el algoritmo, el emisor y la clave son configuración, nunca código de la aplicación.
Tus aplicaciones comprueban la firma y el `aud` — nunca gestionan una contraseña por su cuenta.
Mismo software. Si tu organización necesita operar su propia instancia, lo hace sin renegociar el contrato con el resto de tus apps.
Concedidos, denegados, por qué regla, a quién le pasa y a qué horas — sobre el registro de accesos que tu organización ya tiene, sin ninguna fuente de datos nueva ni puntuación inventada.
Un registro de accesos completo y separación de funciones, con certificación periódica de quién tiene qué.
Self-host cuando el dato no puede salir de tu perímetro — mismo software, mismo contrato de token.
Cuentas de servicio y agentes con propietario obligatorio, nunca huérfanas.
Cada organización con su emisor, su clave de firma y su política — aislado de verdad, no por convención.
No sustituye tu auditoría de cumplimiento — sí te da los controles de identidad que NIS2, DORA y el ENS dan por hecho: MFA, trazabilidad, separación de funciones y gestión de identidad no-humana.
Autenticación multifactor y gestión de accesos privilegiados como control de base.
Trazabilidad de accesos e identidad de terceros, con retención configurable por organización.
Segregación de funciones, revisión periódica de accesos y registro de auditoría.
Gobierno de identidad como control técnico verificable, no como política sobre papel.
Nada de esto es propietario. Puedes auditar cada pieza contra su especificación pública.
Autenticación sin exponer nunca la contraseña al servidor — ni siquiera durante el registro. El protocolo hace imposible un volcado de contraseñas en texto plano por diseño.
Cada token va atado a una clave que el cliente demuestra poseer en cada petición. Un token interceptado, sin la clave privada, no vale nada.
Firma digital post-cuántica estandarizada por el NIST — no una implementación propia sin revisar.
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